Se agrando la i

Se agrando la i

El sospechoso auge de las palabras con i y muchas consonantes

Los jugadores de scrabble están de fiesta. El inexplicable número de letras i que trae el juego y la sobreabundancia de consonantes hoy han dejado de ser una dificultad.

En los últimos años el uso de palabras con letra “i” y muchas consonantes ha tenido un crecimiento mayor al consumo mundial de soja.

La tendencia comenzó años atrás, tímidamente, con el surgimiento de términos que sonaban como escritos con i pero sin utilizarla. Ejemplo ha sido “business”, que la gente llamaba “bisnis” o el musical “beat” (pronunciado “bit”) y que de la mano de Michael Jackson llegó a la cacofonía del “beat it” (bitit).

Luego la avanzada nos trajo una mejora. Palabras que se escribían y pronunciaban con “i”, a la que se le sumaban muchas consonantes. La cabeza de este movimiento fue el “tic”, que describía el movimiento de cabeza, el guiño o justificaba los movimientos involuntarios.

No mucho después, de la mano de la informática, nos llegó el “bit” y, pegadito, el “kit”. La informática ha sido prolífica en este género, dado que también nos invadió con su “nick”, el afamado “zip”, el escaso “ip”.

La cultura se vio embestida con el ganador de cualquier concurso, un término que condensa cuatro consonantes, entre ellas la “K”, con el solo uso de la “i”. El “Kisch”, prontamente superado por el licoroso “kirsch”.

Es cierto que el idioma español en cuestión de términos extranjeros, adopta más compulsivamente que un famoso. Sin embargo, esta proliferación de palabras con “i” nos trae un aire fresco al estancamiento de la lengua.

Antes nos arreglábamos con algún “sin” o un miserable “mis” o el acortado “mini”. Ahora, nuestra boca se entrena en una disciplina desconocida que se parece a una sonrisa o a un poco efusivo gesto de asco.

Sospechoso de todo lo extranjero, considero que esto no ha de ser bueno. Algún mal nos traen ocultos los foráneos con su colonización “i”. Desconfío que en el futuro hablaremos como esos robots de las películas de los años ´50s, donde todo era “tip nick kisch chip zip”.

Mientras espero desconfiado ese futuro incierto, solo atino a preguntarme, de manera subversiva: “¿Y?”.

Claudio de la Gente para Humor Comico

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