Ni Larissa Riquelme ni nada

Si nos desnudamos, es para pagar las cuotas

Dicen que hay que mirar el lado positivo de las cosas, pero si no me faltaran pagar 49 cuotas del LCD, lo rompo a patadas. Ya perdió Paraguay y nos quedamos con la promesa incumplida de Larissa Riquelme, quien prometió mostrarse como Eva si llegaban a semifinales. Ni siquiera se tiró a la final. Se ve que tenía ganas de cumplir…
Ahora para ver a alguien en traje de Eva habrá que alquilar un documental del peronismo.
Mi asesor financiero, que  me aplica unos trapos fríos en la frente, me dice que Larissa igual se va a poner en bolas, que tenga paciencia.
Pero ya no es mismo.
Hay desnudos que tienen un valor simbólico. Que Maradonna prometa mostrar su desnudez a la hora del triunfo es un signo de libertad, de trasgresión. Pero si a Diego le pone unos mangos el Penthouse es una vergüenza nacional.
Si, por ejemplo, yo me desnudase luego de haber perdido, no sería por festejo sino para afrontar 49 cuotas del LCD.

Ahora, los latinoamericanos, que fueron la sorpresa de Sudáfrica, nos quedamos con la sorpresa de llegar solo representados por Uruguay.
Si me dejase llevar por los sentimientos de justicia y de reparación histórica reclamaría: ¡Ahora que se ponga en bolas Natalia Oreiro!
Pero no. Me voy a llamar a la reflexión. Aprovecho que mi asesor financiero me acerca un paño frío.
Las promesas desnudas vienen siendo yeta.
Mejor apostar a una promesa más recatada.

Dicen que el futbol refleja el drama humano. Nunca esperé que lo reflejara tan dramáticamente. Recordaba que en momentos de tragedia la comedia está a la vuelta de la esquina. Y pensando en comedia y futbol, recordé como un momento trágico puede ser causa de alegría. Fontanarrosa, en “19 de diciembre de 1971″ lo demuestra con gallardía. Entonces, para no perder la sonrisa, recordemos lo que le pasó al viejo Casale, según la pluma de Roberto Fontanarrosa y el relato de Alejandro Apo.

Claudio de la Gente para Humor Comico

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