Mr Bean o Rowan Atkinson en la piscina

Rowan Atkinson es de esos seres que han perdido su nombre para transformarse en un personaje: Mr. Bean. Lamentablemente, haga lo que haga, siempre se espera de él que sea Mr. Bean. Ni siquiera el desagrable actor que personifica en “The Tall Guy” (1989), ha logrado opacar a las bondades de Mr. Bean.
Y ya que nos referimos a “The Tall Guy” (o podría escribir: “ya que me refiero a ese filme”, dado que uso la tercera persona plural para dar idea de una comunidad que comparte una opinión, cuando en verdad no he consultado esto con nadie, a excepción de mi almohada, que suele darme la razón siempre), allí se presenta quizá una apertura a un nuevo género de humor.
La película, protagonizada por Jeff (La mosca) Goldblum y Emma Thompson, relata los sinsabores en la vida de un actor (No es que se espere que la vida de un actor tenga sabor a algo, pero uso la expresión por no encontrar otra mejor o por no querer buscar una). Allí el actor recibe una oportunidad: un papel protagónico. Claro que es en una comedia musical, y ésta es una adaptación de “El hombre Elefante”.
Es justamente en esa comedia musical donde se parodia los sinsabores de la vida de El Hombre elefante (aquí vuelvo a usar “sinsabores” por los motivos explicados más arriba y que creo innecesario volver a explicar, porque es un error común en literatura eso de andar explicando y explicando, cuando lo mejor es hallar la frase adecuada para expresar lo que se quiere decir, sino esto se llenaría de pie de páginas, paréntesis, y se perdería cual es el tema principal).
Y es en esa parodia que hay un campo casi inexplotado y con escasos ejemplos. Recuerdo ahora a “Alfred Packer: The Musical” o “Cannibal, The Musical”, la pelicula de 1996, dirigida por Trey Parker, el creador de South Park. Esa película, altamente recomendable, era promocionada como: All Singing! All Dancing! All Flesh Eating!, esto es, Todos cantan! Todos Bailan! Todos comen carne!
Pero no nos vayamos por las ramas que pueden quebrarse. Volvamos a Rowan Atkinson y a Mr. Bean. Es más enfoquemos el tema central. El sketch de “La piscina” (o Mr. Bean Goes to the swimming pool). En este se encuentra un condensado de lo mejor del personaje. Sus rasgos de carácter más repugnantes, su cobardía, su miseria, es decir, su lado humano.
Pero no sigamos escribiendo (para entender en uso de la tercera personal del plural, remitirse más arriba) o explicando y vea el video de “La piscina” online.
(Me quedé casi sin aliento, pero es preciso explicar algunas cosas, porque sino no se entiende nada, aunque si sabía que iba a tener que explicar tanto, no me ponía a explicar desde un comienzo).

Claudio de la gente para Humorcomico (por el texto, no vaya a creerse que tengo algo que ver con el video, bueno, aunque si tengo algo que ver, ver el video)

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