Las Rivarolas de Hiperhumor con Espalter y Almada

Espalter y Almada: el elemento discordante de la comedia

El grupo de cómicos uruguayos encabezados por el dúo de Ricardo Espalter y Enrique Almada cosecharon éxitos notables en la televisión rioplatense. El grupo se conformaba por los antes mencionados junto a Andres Redondo, Hugo Frade, Berugo Carambula y Eduardo D´Angelo, autor de muchos de los guiones.
El recuerdo obliga a pensar al grupo resumiéndolo en Espalter y Almada, dado que ellos estaban presentes y encabezaban la mayoría de los sketch de sus programas. Sin embargo, cada uno de los miembros del grupo era fundamental para la dinámica total de programa.
Y quizá el recuerdo devuelve siempre a la dupla Espalter y Almada porque en ellos se hallaba el germen de la comicidad del grupo. En verdad ellos representaban el jugo que distinguía el humor de los “uruguayos”.
Una de las variantes no escritas de la comicidad se apoya en ubicar un elemento discordante en una determinada situación. Imaginemos una cena de gala, donde se respetan tiempos y convenciones. En ella las charlas son repetidas, así como los tratos entre los participantes. Ahora agreguemos un elemento discordante. Supongamos a un personaje que provenga de otra situación. Ese personaje puede ser solitario o multiplicado. Supongamos que ingresa alguien que no viste de gala sino un disfraz de pollo (Agente 86) o un trío que comienza a lanzar tortas (los 3 chiflados) o un dúo que pretende beneficiarse de algún modo en la cena (Porcel y Olmedo) o un grupo de 5 personas que destrozan literalmente la cena (Los hermanos Marx). He allí el efecto cómico. Esto es, el efecto cómico irrumpe como un eructo durante una misa. Lo que no debe ser irrumpe y sorprende, al costado de la angustia.
En el caso de Ricardo Espalter y Enrique Almada esa regla de la comicidad se mantiene constante. Era usual recaiga sobre Espalter el mantener un orden, similar al de la cena de gala del ejemplo anterior, mientras que en Almada recaía la tarea de personificar al elemento discordante.

Claro que Almada era quien caminaba por el filo constante de no transformar la situación en otra. En “La Fiesta Inolvidable” (The Party), Peter Sellers ingresa a una fiesta sin invitación y altera el orden hasta destrozarlo todo, el orden intenta resurgir con la llegada de la policía. Pero todo está perdido y se termna la comedia para pasar al romanticismo. A partir de ese momento presenciaremos el romance de los protagonistas, pero ya no habrá más comedia.Porque se debe alterar la situación y no cambiarla o a lo sumo el cambio de situación implica la salida de la posibilidad cómica.

Entonces tenemos una regla derivada de la anterior: el orden debe ser alterado pero no cambiado. Para mantener el efecto cómico no hay que salirse de los límites de la situación. La salida de la situación, implica la salida del efecto cómico. Se explica claramente: el elemento es discordante en relación a la situación. Si la situación cambia, el elemento deja de ser discordante. Hemos tirado al chico con el agua sucia.

Era esto lo que sostenían Espalter y Almada, un orden constante de la situación para mantener su alteración.
En el sketch de Las Rivarolas, Almada sugiere la caída constante en una situación erótica, pero oscila en el borde sin caer. La caída es implícita, es lo que produce el lazo con el espectador, pero no se realiza. Y, llamativamente, es el mismo Almada quien se asoma al abismo y se rescata.

Otro ejemplo claro de esto es el sketch de “La disquería”, donde la propuesta homosexual del personaje encarnado por Almada tienta al conservador personaje de Espalter. Es éste último quien debe esquivar constantemente los lances de Almada por caer en un encuentro amoroso, promoviéndose como defensor de la tentación de la caída. Pero no cae, la situación se sostiene, y el elemento discordante produce la risa.

Claudio de la Gente para Humorcomico.com

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