Diez Beneficios de una Guerra Civil

Guerra Civil
Diez Beneficios de una Guerra Civil
Las guerras civiles son siempre mal vistas por los amantes de la libertad, por los que respetan al prójimo y por los grandes supermercados, que temen a los saqueos. Sin embargo, no deja de ser evidente que las guerras civiles, al igual que las pilas, tienen su lado positivo.

A continuación les demostraré, con 10 tips, como una guerra civil puede ser una solución interesante para los que gastamos nuestros días en las grandes ciudades.

1. Vivir en una gran ciudad siempre es incómodo. Por lo general habitamos en espacios diminutos, donde el sol entra a disgusto. Y el motivo principal por el que vivimos en estos mini apartamentos es por el costo del metro cuadrado el cual, como todo en la vida, depende de la oferta y de la demanda. Si la gente no quisiera mudarse a las grandes ciudades, el metro costaría bien barato. Entonces a mas gente que pretende viviendas, mas caro el metro cuadrado.
La primera solución, la más evidente, sería achicar el metro. Supóngase que desde mañana el metro trajera 80 cm. Entonces, de la noche a la mañana, su vivienda de unos miserables 20 metros cuadrados pasaría a ser una holgada vivienda de 25, si la científica no me falla.
Pero debemos descartar de plano esta brillante solución. Los respetuosos de la matemática y del sistema decimal, esos que celebran cumplir 20, 30, 40 o 60 años como un logro vital, se negarían. Y eso, queridos míos, ¡es lo que pretendemos! Porque si están en desacuerdo, podemos declararles una guerra sin cuartel.
Claro, no faltará quien diga que las cosas se pueden arreglar hablando. Pero acá, mí estimado, no se trata de lograr acuerdos. Supóngase que nos ponemos a parlamentar y llegamos a la conclusión que el metro tenga 90 cm. Entonces ¿Qué obtenemos? ¿Qué nuestro cubículo pase de 20 metros a 22,22222222222222? Ahora dígame, ¿No resultan horrorosos y antiestéticos esos números después de la coma, esos números que se reproducen como los panes de nuestro señor Jesucristo? No, mi amado lector. Lo del cambio de la medida del metro es un subterfugio, un argumento linyera para declarar la guerra! Lo que pretendemos es ganar metros cuadrados y para eso necesitamos que haya menos gente. Entonces debemos mantenernos inflexibles en la guerra civil y en poco tiempo tendremos espacio para poner una parrillita y unas hamacas para los chicos.

2. Vivir en sociedad es una complicación, principalmente, porque tenemos que tratar con gente. Y la verdad que la gente es complicada y nunca falta alguno que nos cae grueso. Incluso puede pasar con gente que es buena en el fondo, pero que nosotros la encontramos siempre en el frente. Por ejemplo, tuve un jefe que era padre de familia y los hijos lo querían como a un padre. La esposa le preparaba el té y lo saludaba con un beso. Pero a mí me tocó de jefe y la verdad que el hombre era más complicado que una madre primeriza. Y a uno, que no es de madera, cada tanto le vienen ganas de llevarse puesto a alguien y mandarlo de vacaciones a la quinta del ñato. No digo que no tenga mis predilecciones, pero el sentimiento Hiroshima me viene cada tanto. Claro que hay personas que no creen en el azar, e insisten en querer ganarse el premio mayor a toda costa. Y lo peor de todo que toman las cosas a un nivel personal.
Pero claro, ahí aparecen los defensores del orden y las buenas costumbres y si a uno se le da por asesinarse a esos que nos roban el oxígeno, no falta quien nos quiera encerrar y tragarse la llave.
Ahora bien, el panorama parece desolador. Pero no es para tanto. Supóngase que tenemos una linda guerra civil, y me refiero a una con todos los chiches, estilo balcánica. Ahí, ¿A quien se va a cargar primero? ¿Al cartero porque lo despertó un sábado? ¿Al administrador de su edificio, porque está en la joda con el plomero? Es cierto que esta gente merece la pena capital, pero seguro que usted primero manda a jubilación a la gente que odia ¿Y sabe que pasa en una guerra civil? Lo que pasa en todas las guerras… usted puede matar a cualquiera y nadie se lo viene a reclamar.

3. Fíjese que a los chicos se le dan cosas para que practiquen, antes de darle lo que valga la pena. Los niños tienen fama de romper las cosas, de ser descuidados y se espera que el tiempo y la experiencia los haga más concientes.
A casi nadie le regalan un perro cuando pide un perro. Lo primero que le regalan es una tortuga o una piedra, que es casi lo mismo. Después, si usted es juicioso, capaz le regalan unos peces de colores y con el paso de los años, le llegará el perro tan anhelado.
Así también, cuando uno empieza a mostrarse interesado por el sexo opuesto, a eso de los 3 meses de vida, a uno no le traen a una vedette llena de plumas. Y No, mí estimado amigo. A uno le traen una primita o una vecinita. Deberá esperar, masticarse las ganas y, en el mejor de los casos, le contratan una mucama para poder espiar o le dan unos pesos para conseguirse alguna chica de la vida.
Desde chiquitos nos regalan pistolas de plásticos, rifles de plástico y granadas de plástico. Desde chiquitos nos vemos las películas de Vietnam, las de La Segunda Guerra y las de vaqueros. Y, cuando crecemos, ¿Sabe que pasa? ¡Si usted fue siempre responsable, sesudo y reflexivo! ¿Usted cree que le dan una granada de mano o un misil aire-mar? Vea, por lo general, lo mas bélico que nos regalan es un disco de Raphael.
Ahora bien, ¿Cuándo nos van a regalan una Molotov? ¿Cuándo uno tiene 18? ¿Cuándo tiene 20? Vea, cuando llega a esa edad, seguro que le dan una máquina de escribir o un montón de volantes publicitarios, pero de la 9 milímetros olvídese.
Claro que en una guerra civil todo es distinto. Ahí todas las enseñanzas de la infancia, todas las horas que pasamos frente al televisor, tendrían una finalidad. Si estuviéramos en una guerra civil seguro que nos dan un Panzer con el tanque lleno o un Uzi para descargar las frustraciones. ¿Se da cuenta? ¿Se entiende el punto? Imagínese todo vestido de verde, con casco y botas brillosas ¡El sueño del pibe!

¿Me va siguiendo cuando le digo que conviene una guerra civil?
Bueno, si me tiene paciencia, en un tiempito le completo los 7 tips que faltan. Eso si, no se me ponga muy ansioso ni exigente, que, con lo tiempos que corren, es preferible que seamos amigos.
Entonces, como decía siempre un ministro de economía al preguntársele por el hambre, le digo: “Continuará”.

Claudio de la Gente para Humorcomico.com

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